¿Tienes hinchazón abdominal frecuente? ¿Rosácea que no mejora del todo? ¿Dermatitis, psoriasis, infecciones repetidas o digestiones pesadas?
Quizás el problema no está donde crees.
Cada día en la farmacia veo personas que buscan una solución para su piel, sus defensas o sus molestias digestivas. Muchas veces han probado diferentes tratamientos, cosméticos o suplementos sin obtener los resultados esperados.
Y entonces les hago una pregunta muy sencilla:
¿Cómo está tu intestino?
La mayoría se sorprende.
Sin embargo, hoy sabemos que la microbiota intestinal es uno de los factores más importantes para mantener una buena salud. No solo influye en la digestión, sino también en el sistema inmunitario, la piel, el metabolismo, el estado de ánimo e incluso la salud cardiovascular.
Por eso cada vez hablamos más de la microbiota como un auténtico órgano funcional.
¿Qué es la microbiota intestinal?
La microbiota está formada por billones de microorganismos que viven principalmente en nuestro intestino.
Lejos de ser simples acompañantes, estas bacterias participan activamente en funciones esenciales para nuestro organismo:
* Ayudan a digerir los alimentos.
* Producen vitaminas.
* Protegen frente a microorganismos patógenos.
* Regulan la inflamación.
* Entrenan nuestro sistema inmunitario.
* Participan en la producción de neurotransmisores relacionados con el bienestar emocional.
Cuando existe equilibrio hablamos de eubiosis.
Cuando este equilibrio se rompe aparece la disbiosis, una alteración cada vez más frecuente en nuestra sociedad.
¿Cómo saber si tu microbiota necesita ayuda?
Muchas personas creen que si van al baño cada día ya tienen una buena salud intestinal.
Pero la realidad es mucho más compleja.
Estas son algunas señales que veo habitualmente en la farmacia y que pueden sugerir una alteración de la microbiota:
* Hinchazón después de las comidas.
* Gases frecuentes.
* Digestiones lentas.
* Estreñimiento o diarrea.
* Alternancia entre ambos.
* Infecciones respiratorias repetidas.
* Cansancio persistente.
* Estrés o ansiedad.
* Problemas de piel recurrentes.
* Necesidad frecuente de antibióticos.
No es necesario presentar todos estos síntomas. En muchas ocasiones aparecen solamente uno o dos.
Cuándo la piel nos está hablando del intestino
Después de más de 25 años trabajando en dermocosmética, hay algo que observo continuamente.
Muchos pacientes cuidan perfectamente su piel. Utilizan buenos cosméticos, siguen una rutina adecuada y son constantes.
Sin embargo, la inflamación persiste.
La rosácea reaparece.
La dermatitis no termina de controlarse.
La psoriasis presenta brotes recurrentes.
En estos casos, la pregunta ya no es únicamente qué crema utilizar.
La pregunta es:
¿Qué está ocurriendo en el intestino?
Hoy sabemos que existe una comunicación constante entre microbiota, sistema inmunitario y piel. Es lo que conocemos como eje intestino-piel.
Cuando existe disbiosis intestinal pueden aumentar los procesos inflamatorios que terminan manifestándose en la piel.
Por eso muchas veces trabajamos dos frentes al mismo tiempo:
* El cuidado externo de la piel.
* El equilibrio interno de la microbiota.
Como suelo explicar en la farmacia:
“Cuando un paciente me pide una crema para la rosácea o la dermatitis, siempre pienso en dos tratamientos: el que vamos a poner sobre la piel y el que vamos a dar de comer a su microbiota.”
Microbiota y rosácea
La rosácea es una de las patologías cutáneas más relacionadas con alteraciones digestivas.
Diversos estudios han observado una mayor frecuencia de:
* Disbiosis intestinal.
* Sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO).
* Aumento de la permeabilidad intestinal.
En algunos pacientes, al mejorar el estado intestinal también mejora significativamente la rosácea.
Las cepas más estudiadas son:
* Lactobacillus rhamnosus GG.
* Lactobacillus plantarum.
* Lactobacillus casei.
* Bifidobacterium longum.
Microbiota y dermatitis atópica
La dermatitis atópica es una de las patologías donde más evidencia científica existe sobre el uso de probióticos.
Las cepas mejor estudiadas incluyen:
* Lactobacillus rhamnosus GG.
* Lactobacillus paracasei.
* Lactobacillus fermentum.
* Bifidobacterium lactis.
Su objetivo es ayudar a modular la respuesta inmunitaria y disminuir la intensidad de los brotes.
Microbiota y psoriasis
La psoriasis no es únicamente una enfermedad de la piel. Se considera una enfermedad inflamatoria sistémica.
Cada vez existen más estudios que relacionan la psoriasis con alteraciones de la microbiota intestinal.
Las cepas más prometedoras son:
* Bifidobacterium infantis 35624.
* Lactobacillus plantarum.
* Lactobacillus pentosus.
* Bifidobacterium longum.
Los probióticos no sustituyen al tratamiento médico, pero pueden ser un complemento interesante dentro de una estrategia global.
Microbiota y acné
En muchos pacientes con acné encontramos:
* Dietas inflamatorias.
* Estrés.
* Alteraciones digestivas.
* Disbiosis intestinal.
Las cepas con mayor evidencia son:
* Lactobacillus rhamnosus SP1.
* Lactobacillus plantarum.
* Lactobacillus acidophilus.
* Bifidobacterium bifidum.
¿Qué ocurre con el SIBO?
El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es una situación cada vez más frecuente.
Puede manifestarse con:
* Hinchazón importante.
* Gases.
* Distensión abdominal.
* Fatiga.
* Alteraciones del tránsito intestinal.
Aquí es especialmente importante individualizar.
No todos los probióticos son adecuados para todos los pacientes.
Las cepas que más frecuentemente utilizamos como apoyo son:
* Saccharomyces boulardii CNCM I-745.
* Lactobacillus plantarum 299v.
* Lactobacillus rhamnosus GG.
* Algunas cepas de Bifidobacterium seleccionadas.
El eje intestino-pulmón: cuando las defensas también dependen del intestino.
Más del 70% de nuestro sistema inmunitario está relacionado con el intestino.
Por eso la microbiota también influye en:
* Catarros recurrentes.
* Infecciones respiratorias.
* Asma.
* Salud pulmonar.
Las cepas con mejor evidencia son:
* Lactobacillus rhamnosus GG.
* Bifidobacterium lactis HN019.
* Lacticaseibacillus paracasei DG.
Lo más importante no está en una cápsula
Los probióticos pueden ser grandes aliados.
Pero ninguna cápsula puede compensar unos malos hábitos.
Si quieres cuidar tu microbiota empieza por:
✓ Aumentar el consumo de verduras.
✓ Incorporar fibra de calidad.
✓ Consumir alimentos fermentados si los toleras.
✓ Reducir ultraprocesados.
✓ Dormir mejor.
✓ Hacer ejercicio regularmente.
✓ Aprender a gestionar el estrés.
Porque la microbiota escucha todo lo que hacemos cada día.
Mi consejo como farmacéutica
No esperes a tener un problema digestivo para prestar atención a tu intestino.
Si tu piel no mejora como esperabas, si tienes defensas bajas, si te sientes hinchado o si simplemente notas que algo no funciona bien, quizá sea el momento de mirar más allá del síntoma.
Muchas veces la respuesta no está únicamente en una crema, en un medicamento o en un suplemento.
Muchas veces la respuesta empieza en el intestino.
Y cuidar la microbiota es una de las mejores inversiones que puedes hacer para tu salud presente y futura.
Con cariño,
Gemma Prudencio
Farmacéutica, CEO de Gems Beauty Lab y Titular de Farmacia Galvany, BCN
