Hay cosas que nos guardamos durante demasiado tiempo.
Palabras que no dijimos. Enfados que tragamos. Miedos que intentamos esconder. Preocupaciones que llevamos por dentro mientras por fuera seguimos funcionando como si no pasara nada.
Y con los años he aprendido algo que para mí es fundamental: hablar también es cuidarse.
Explicar lo que nos pasa, poner palabras a nuestras emociones y compartir aquello que nos preocupa no significa ser débil. Al contrario. Es una forma de conocernos, entendernos y cuidar nuestra salud emocional.
Cuando callamos lo que sentimos
Nuestro cuerpo y nuestra mente no funcionan por separado.
Cuando vivimos durante mucho tiempo bajo estrés, preocupación o tensión emocional, nuestro organismo activa mecanismos fisiológicos relacionados con la respuesta al estrés. Si esta situación se mantiene, puede repercutir en nuestro bienestar y asociarse a alteraciones del sueño, tensión muscular, problemas digestivos, cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarnos.
Por eso no me gusta decir simplemente que “las emociones enferman”, porque una enfermedad suele tener múltiples causas. Pero sí sabemos que nuestro estado emocional y el estrés mantenido pueden influir en nuestra salud y en cómo nos sentimos físicamente.
Y esto merece que le prestemos atención.
Hablar y expresar las emociones también forma parte de la salud
A veces creemos que podemos con todo.
Trabajo, familia, pareja, hijos, responsabilidades, preocupaciones… Seguimos adelante y vamos acumulando.
Hasta que llega un momento en el que el cuerpo o la mente nos dicen que necesitamos parar y escucharnos.
Hablar con alguien de confianza, explicar cómo nos sentimos o pedir ayuda profesional cuando la necesitamos puede ayudarnos a ordenar aquello que llevamos dentro.
No siempre necesitamos que alguien nos dé una solución.
Muchas veces necesitamos simplemente sentir que podemos decir lo que pensamos sin miedo a ser juzgados.
Poner nombre a lo que sentimos
Hay una pregunta muy sencilla que deberíamos hacernos más a menudo:
¿Cómo estoy realmente?
No cómo debería estar.
No cómo esperan los demás que esté.
No la respuesta automática de “bien”.
¿Cómo estoy de verdad?
Identificar si sentimos miedo, tristeza, rabia, frustración, ansiedad o agotamiento nos ayuda a comprender qué necesitamos.
Porque aquello que podemos reconocer también podemos empezar a gestionar.
La salud también empieza por dentro
Como farmacéutica, siempre he defendido una visión global del cuidado.
Podemos hablar de alimentación, ejercicio, descanso, piel, prevención o tratamientos. Todo es importante. Pero también debemos hablar de salud emocional.
Para mí, Beauty Life significa precisamente esto: entender la belleza y el bienestar desde una perspectiva mucho más amplia.
Cuidarnos no es solamente aquello que hacemos por fuera.
Es dormir. Es alimentarnos bien. Es movernos. Es poner límites. Es aprender a decir que no. Es pedir ayuda cuando la necesitamos.
Y también es hablar.
No esperes a estar desbordada para explicar lo que te pasa
Nos han enseñado muchas veces a aguantar.
Pero quizá deberíamos aprender más a comunicar.
A decir “esto me ha dolido”.
A decir “esto me preocupa”.
A decir “no puedo con todo”.
A decir “necesito hablar”.
No tenemos que convertir cada emoción difícil en un problema médico. Las emociones forman parte de la vida. Pero tampoco debemos ignorarlas cuando se mantienen en el tiempo o empiezan a afectar a nuestro descanso, nuestras relaciones o nuestro día a día.
En esos casos, buscar ayuda de un profesional sanitario o de la salud mental también es cuidarse.
Mi reflexión Beauty Life
Cada vez estoy más convencida de que la verdadera belleza empieza cuando existe equilibrio entre cuerpo, mente y emociones.
No podemos controlar todo lo que nos ocurre.
Pero podemos aprender a escucharnos.
Podemos hablar.
Podemos pedir ayuda.
Podemos dejar de guardar determinadas cosas durante años.
Porque cuidarse también significa sacar fuera aquello que pesa demasiado dentro.
Y quizás hoy sea un buen día para preguntarte:
¿Hay algo que necesitas explicar y todavía no has dicho?
Con cariño,
Gemma Prudencio
Farmacéutica, CEO de Gems Beauty Lab y Titular de Farmacia Galvany, BCN
